Miles de millones de bacterias viven en nuestro intestino. Sabemos que digieren las fibras y entrenan la inmunidad. Ahora descubrimos que envían mensajes hasta el interior de nuestras mitocondrias, y que algunos de esos mensajes hacen bien, y otros mal.
La primera revisión sistemática sobre el tema
En agosto de 2026, dos investigadores estadounidenses pasaron por el tamiz todos los estudios publicados sobre las sustancias fabricadas por las bacterias del intestino y su efecto directo sobre las mitocondrias. Su conclusión, publicada en Gut Microbes: cuatro de estas sustancias tienen un efecto establecido con un nivel de prueba moderado.
Dos son beneficiosas. El butirato y el propionato, producidos cuando las bacterias fermentan las fibras alimentarias, estimulan la fabricación de nuevas mitocondrias y la producción de energía. Dos son nocivas. El sulfato de indoxilo, procedente de la degradación de las proteínas, y el LPS, un fragmento de pared bacteriana, dañan las mitocondrias y alimentan la inflamación.
Un intestino bien nutrido, un intestino estanco
El butirato es también el combustible preferido de las células que tapizan el colon. Bien nutridas, estas células mantienen sus uniones apretadas y el intestino sigue estanco. Otra revisión de mayo de 2026 invierte la perspectiva habitual: son las mitocondrias de las células intestinales las que, al consumir el oxígeno, crean el medio pobre en oxígeno en el que prosperan las bacterias buenas. Cuando estas mitocondrias se debilitan, el oxígeno sube y las bacterias nocivas toman ventaja. La disbiosis sería, por tanto, tanto una consecuencia como una causa.
Un círculo, no una línea
Bacterias buenas, butirato, células intestinales sólidas, mitocondrias en forma, medio favorable a las bacterias buenas: es un círculo. Gira en el buen sentido cuando la alimentación aporta suficiente fibra, y en el malo bajo el efecto de una alimentación pobre, de antibióticos repetidos o del estrés crónico. Los autores recuerdan que lo esencial de los datos procede de estudios en laboratorio y en animales.
Lo que hay que recordar
- Las bacterias del intestino fabrican sustancias que alcanzan directamente las mitocondrias.
- El butirato, procedente de las fibras, es el más beneficioso; el LPS y el sulfato de indoxilo son los más nocivos.
- Las propias mitocondrias del intestino mantienen el medio en el que viven las bacterias buenas.
- Las fibras alimentarias son el punto de entrada más sencillo a este círculo virtuoso.
Sources
- Frye RE, Rossignol DA. Mechanistic pathways linking gut microbial metabolites, microbial structural products, and host-microbe co-metabolites to mitochondrial function. Gut Microbes, 2026. https://doi.org/10.1080/19490976.2026.2694140
- Ma Z et al. Host metabolism shapes the intestinal microbiota: a top-down paradigm of environmental selection pressure. Gut Microbes, 2026. https://doi.org/10.1080/19490976.2026.2667735
- Han EJ et al. The gut microbiome and mitochondrial function in metabolism, immunity, and disease. Gut Microbes, 2026. https://doi.org/10.1080/19490976.2026.2699451


