Dormir a horas irregulares, cenar tarde, trabajar de noche: el cuerpo lo nota, y las mitocondrias también. Trabajos recientes muestran que nuestras centrales energéticas siguen el ritmo de veinticuatro horas, y que sufren cuando lo desajustamos.
Una central que cambia de forma según la hora
Solemos imaginar la mitocondria como una pequeña pila fijada en la célula. En realidad se mueve sin parar: se fusiona con sus vecinas, se divide, se repara. Una síntesis publicada en junio de 2026 en la revista Mitochondrion muestra que esta remodelación sigue un ritmo diario. De día, las mitocondrias se alargan y se conectan en red para producir energía con eficacia; de noche, se fragmentan, lo que facilita la selección y el reciclaje de los elementos gastados.
Este ritmo no es casual. Lo dirige el reloj interno, el mismo mecanismo que regula el sueño, la temperatura corporal y la secreción de hormonas. Y la relación funciona en los dos sentidos: el estado energético de las mitocondrias devuelve señales que ajustan el reloj.
El hígado, campeón del ritmo
El hígado es el órgano que sigue con más fidelidad este ciclo. Una revisión publicada en julio de 2026 detalla cómo sus mitocondrias cambian de régimen a lo largo del día: almacenamiento de azúcar después de las comidas, producción de energía a partir de las grasas durante el ayuno nocturno. Cuando las comidas caen a cualquier hora, este programa se desajusta. Los autores relacionan este desfase con la esteatosis hepática, el « hígado graso » que hoy afecta a casi un adulto de cada tres, recordando a la vez que la mayoría de las pruebas proceden todavía de estudios en animales.
Qué cambia en el día a día
El mensaje de los investigadores es sencillo: la regularidad cuenta tanto como el contenido del plato. Levantarse y acostarse a horas estables, comer dentro de una ventana regular, exponerse a la luz del día por la mañana: son otras tantas señales que ponen el reloj en hora, y las mitocondrias con él.
Lo que hay que recordar
- Las mitocondrias siguen un ritmo de veinticuatro horas, dirigido por el reloj interno.
- De día producen; de noche seleccionan y reparan.
- Los horarios irregulares de sueño y de comidas desajustan este ciclo, y el hígado está en primera línea.
- La regularidad es una palanca gratuita e infravalorada.
Sources
- Ceccato N, Damulewicz M, Mazzotta GM. Energy beats: daily and circadian rhythms in mitochondrial biology. Mitochondrion, 2026. https://doi.org/10.1016/j.mito.2026.102191
- Manuti V et al. The biological clock-mitochondria axis in the liver: from molecular mechanisms to metabolic disease. Biology, 2026. https://doi.org/10.3390/biology15141197
- Alemán-González-Duhart D, Mandujano-Ferrer L. Chrononutrition as a modulator of retinal metabolic resilience. Biochimie, 2026. https://doi.org/10.1016/j.biochi.2026.06.017


