Se repite que moverse protege de la diabetes y de las enfermedades del corazón. Pero ¿por qué, exactamente? Dos revisiones publicadas a finales de septiembre y principios de octubre de 2026 aportan parte de la respuesta: el músculo fabrica mensajeros que actúan sobre las mitocondrias de todo el organismo.
La diabetes, también una historia de energía
La diabetes tipo 2 y el síndrome metabólico (cintura elevada, tensión, azúcar y grasas en sangre demasiado altos) afectan a millones de personas. Una revisión publicada en septiembre de 2026 en Diabetes, Metabolic Syndrome and Obesity muestra que las mitocondrias intervienen en cada etapa: queman peor los combustibles, producen más moléculas oxidantes, se renuevan menos, y las células del páncreas que fabrican la insulina acaban quedándose sin energía.
Los autores describen un círculo vicioso: el exceso de comida, la grasa abdominal y la inflamación dañan las mitocondrias, y unas mitocondrias dañadas agravan a su vez la resistencia a la insulina. Recuerdan, no obstante, que la mitocondria no es la causa única de la diabetes, sino un amplificador entre otros.
El músculo, un órgano que habla
Pensamos en el músculo como en un motor. También es una glándula. Cuando trabaja, libera mensajeros, las miocinas, que circulan por la sangre y actúan sobre el hígado, la grasa, el corazón y los vasos.
Una revisión colombiana publicada el 2 de octubre de 2026 en el Journal of Physiology and Biochemistry propone una idea sencilla: en las enfermedades cardiometabólicas, el músculo envía mensajes «malos», y ese perfil alterado contribuye a desgastar las mitocondrias. A la inversa, recuperar un perfil de miocinas favorable ayuda a las mitocondrias a funcionar mejor. Parte de estos trabajos sigue siendo experimental, y los ensayos en humanos apenas comienzan.
Lo que cambia en la práctica
Las dos revisiones coinciden en un punto: la actividad física y la pérdida de peso forman parte de los enfoques con beneficio demostrado en humanos, y actúan en parte a través de las mitocondrias. Un músculo que trabaja con regularidad multiplica sus mitocondrias, quema mejor el azúcar y envía mejores señales al resto del cuerpo. En cambio, los enfoques que actúan directamente sobre las mitocondrias siguen, en su mayoría, en fase de investigación.
Lo que hay que recordar
- En la diabetes tipo 2, las mitocondrias funcionan peor y mantienen la resistencia a la insulina.
- El músculo libera mensajeros, las miocinas, que influyen en las mitocondrias de todo el organismo.
- La actividad física regular es una de las palancas mejor demostradas para aprovecharlo.
- Muchos mecanismos aún deben confirmarse con ensayos en humanos.
Sources
- Saavedra JE, Gallo-Villegas J, Calderón JC. Myokines and mitochondrial function in cardiometabolic diseases. Journal of Physiology and Biochemistry, 2026. https://doi.org/10.1007/s13105-026-01233-8
- Alghzawi HM et al. Mitochondrial dysfunction in type 2 diabetes and metabolic syndrome: mechanisms, biomarkers, and emerging therapies. Diabetes, Metabolic Syndrome and Obesity, 2026. https://doi.org/10.2147/DMSO.S627029


